domingo, 4 de septiembre de 2011

Aviones K-8 bolivianos pueden derribar aeronaves en cinco segundos

El comandante del Grupo Aéreo de Caza 34, Gonzalo Sempértegui, en el simulador de vuelo de los aviones K8

4 de septiembre de 2011 (www.fuerzasmilitares.org).- Los nuevos aviones chinos K-8 que ha adquirido la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) tienen la capacidad de derribar otras aeronaves hasta en cinco segundos.

“Si el impacto ha sido en un área vital de la aeronave como en el motor o en la cabina el derribo va a ser casi inmediato”, dice el comandante del Grupo Aéreo de Caza 34, Gonzalo Sempértegui explicando que los K-8 son de empleo táctico para ataques livianos y aunque no son específicamente interceptoras pueden adecuarse para “cumplir la misión en contra del tráfico ilícito de drogas”.

La FAB se moderniza con aeronaves que tienen un poder de fuego elevado.

Seis aviones chinos K-8 se suman a la antigua flota con la que contaba la FAB y se implementan equipos adicionales en la Segunda Brigada Aérea instalada en Cochabamba. Las aeronaves K-8 de origen ya han sido ensambladas en el hangar 34 de la Base Aérea.

Sempértegui explica que estos aviones no tienen radar incorporado y que se necesita el apoyo de un radar externo. Para esto existe un proyecto de radarización para todo el país. Sempértegui resalta cómo operarían los K-8. Existe una programación de vuelos para todas las aeronaves a nivel nacional y todas las que están volando deben tener un plan de vuelo. Se hace una correlación de la matrícula de las aeronaves y los planes de vuelo. Si existe esta información se va eliminando la peligrosidad o el grado de sospecha.

Si no existe plan de vuelo y la aeronave está en una zona considerada de alto tráfico de drogas, en actitud sospechosa como vuelo a baja altitud, operando en pistas no controladas, todo eso lleva a sospechar y se procede a interceptarla.

El comandante explica que el modo de actuar es entablando comunicación mediante la asignación de una frecuencia de radio para comunicarse, o mediante señas se le obliga a virar a cierto rumbo que podría ser el aeropuerto más cercano. Ahí el piloto presentará los descargos de porqué vuela sin plan. Pero si no sigue las instrucciones, se pasa a otra fase, cuando la aeronave ya es considerada “altamente sospechosa” y se dispara un tiro al aire como advertencia.

“Si aún así no sigue nuestras instrucciones ya se pasa a la otra fase, donde se tiene que recibir una instrucción específica de proceder o no al derribo de la aeronave”, dice Sempértegui.

Estos aviones tienen cañones de 23 milímetros y la distancia más óptima para disparar sería de unos 100 ó 200 metros.

Los misiles que portan las aeronaves son aire a aire, es decir que son misiles infrarojos que se guían por el calor que emite el motor de la aeronave. Tienen un rango de efectividad de hasta cinco mil metros.

“Antes utilizábamos una ametralladora que era de un calibre un poco más pequeño y la particularidad de cañón es que la munición ni bien impacta explota”, dice Sempértegui. Asegura que el poder de fuego que le brinda a la aeronave es mucho más elevado.

Unas de las características principales de este tipo de aviones es que pueden operar a una altura de 39 mil pies y una velocidad máxima de más de 800 kilómetros (432 nudos) por hora. Tiene la capacidad de portar diferentes tipos de armamento, puede llevar bombas de 250 kilos de propósito general y bombas de racimo.

Estos son datos generales y toda especificación dependerá de la normativa que se apruebe posteriormente en el país.

Un sistema automático permite controlar la nave

Los aviones K-8 tienen espacio habilitado para el piloto y el copiloto.

Los asientos de esta aeronave son a inyección, “cero - cero”. Esto significa que, en caso de que exista una emergencia, el piloto puede jalar una manilla que tiene en su asiento y los dos ocupantes saldrán expulsados de la aeronave y se abrirán los paracaídas para que puedan salvar sus vidas.

La información de vuelo de estas aeronaves se refleja en un vidrio transparente ubicado en frente del piloto. Cuando el piloto activa el sistema la información aparece en esa pantalla. A diferencia de otras aeronaves, en ésta no hay necesidad de que el piloto esté mirando los controles para aterrizar. Con la información en frente, el piloto puede mantener su vista afuera del avión y aún así conocer información de velocidades y demás.

Todo el sistema del avión K-8 es automático, desde que se abre la cabina.

En el panel de controles existe la opción de seleccionar los modos de navegación o el tipo de armamento que se va a lanzar como bombas en picada (ataque al suelo), bombas en caída libre o de racimo (las que se abren dejando caer sub-municiones de poder explosivo, antipista, antipersona, perforantes, incendiarias y otras), misiles y cañones.

En el caso de los K-8 que ahora son parte de las aeronaves de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), tendrán la opción de disparar cañones de 23 milímetros.

Presionando un botón cambia el modo de presentación del sistema de mira y del sistema de tiro.

En la parte frontal del avión está el tubo pitót que incluye el velocímetro, altímetro y velocímetro del avión.

Los K-8 tienen autonomía de vuelo de tres horas, pero con tanques externos pueden permanecer volando durante cuatro horas.

EQUIPAMIENTO 

En el hangar 34 de la Base Aérea también existe una sala de hidraúlica donde están instalados los bancos de prueba para diferentes sistemas de los aviones. Los técnicos bolivianos reciben capcitación de los chinos para operar estos equipos que se utilizan para sistemas hidráulicos y neumáticos. Antes para estas pruebas era necesario que la aeronave tenga el motor funcionando, lo que implicaba quitarle ciclos de funcionamiento a los aviones. Ahora se utilizan estos equipos a los que se conectan los componentes directamente. También se ha instalado el Sistema de Instrucción Multimedia Interactiva (IMI) en dos salas, una para los pilotos y otra para los técnicos.

El simulador de vuelo es único en Latinoamérica

El primer simulador de vuelo de aviones K-8 en Bolivia está instalado en la Base Aérea en Cochabamba. Llegó como parte del lote de las seis aeronaves.

El simulador es una infraestructura circular ubicada en una sala que es parte de una nueva construcción que se hizo para este fin en la base.

La recreación práctica de un vuelo de aproximadamente 10 minutos permite conocer las características del avión.

Para la simulación la imagen se observa en una pantalla circular (3D) y se muestra la geografía de Cochabamba.

En el simulador el avión está ubicado en la pista, lo primero es el encendido del generador, se oyen los sonidos característicos de un vuelo real, el audio es idéntico. Una luz roja se enciende en el panel de controles de la cabina y es la señal de que el motor puede ser encendido.

En el entrenameinto realizado en China participaron 12 pilotos de distintos grados. Cada uno hizo en promedio 10 horas de vuelo en el K-8.

El simulador permite el despegue y se siente el aumento de la velocidad. Se siente también el despegue y la sensación es casi real cuando se hacen virajes.

Estas aeronaves son aptas para realizar acrobacias. Durante el vuelo simulado se experimentaron virajes diferentes como vueltas enteras y el denominado viraje ocho cubano.

Durante el vuelo se nota el ascenso de la aeronave y hasta hay sensación de mareo.

Para el aterrizaje se escuchan también sonidos característicos del tren de aterrizaje y se entra a la pista del aeropuerto.

Según explican los oficiales militares que tomaron los cursos en China por cada hora de vuelo en la aeronave K-8 primero tienen que hacer entre tres a cuatro horas en el simulador lo cual permite bajar los costos de operación. Anteriormente el piloto tenía la teoría y la práctica era directamente en la aeronave.

Entre las características de este simulador están el ahorro de costos y tiempo, que su cabina es realista e incluye medidores, botones, luces, como en la nave real.

Por otro lado, puede simular maniobras, aterrizaje, vuelo normal, vuelo en formación, acrobacia aérea.

Falta una ley para derribar aviones en lucha contra narcotráfico

Una ley permitirá el derribo de aviones ilegales principalmente dentro el marco de la lucha contra el narcotráfico. El Gobierno central trabaja en la normativa.

Anteriormente, el comandante general de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), Tito Gandarillas, explicó que los seis aviones chinos K-8 funcionarán con radares para la lucha contra el narcotráfico en el territorio nacional y podrán derribar otros aviones bajo el amparo de una ley que será promulgada.

Las autoridades de Gobierno hacen el anuncio de manera reiterada cuando se refieren a la lucha contra el narcotráfico.

La misma autoridad militar resaltó que los seis aviones K-8 fueron ensamblados en Cochabamba por la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) y tienen autorización para incorporarse a la lucha contra el narcotráfico.

Las aeronaves llegaron desarmadas en contenedores y se ensamblaron en la Base Aérea con el asesoramiento de los técnicos de China.

Según los encargados del hangar 34 estaba previsto ensamblar una aeronave por semana, pero el plazo ha ido mejorando y han llegado a ensamblar hasta una aeronave en un día y medio y no se registraron retrasos.

Algunas semanas estuvieron presentes hasta 45 técnicos chinos en la Base. La cantidad de los extranjeros es variable y depende de las especialidades. Por ejemplo, en el simulador existen tres personas y un traductor que estarán en Cochabamba durante aproximadamente un año para capacitar a los pilotos bolivianos.

Los técnicos chinos llegaron por grupos, colocaron sistemas diferentes a punto y retornaron a su país. Antes de la llegada de este lote de aviones, la FAB empleaba en las operaciones tácticas de sus grupos aéreos solamente aviones T-33. Actualmente continúan empleándose y son parte del inventario junto a las aeronaves K-8.

Fuente: opinion.com.bo

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